Es probable que, antes de decidirte a reservar tu cita, hayas buscado en Google o preguntado a una amiga: «¿la maderoterapia duele?». O quizás has visto fotos en redes sociales de piernas llenas de moratones tras una sesión y te has asustado.
Queremos empezar este artículo validando tu miedo: es normal tener dudas. Internet está lleno de malas experiencias fruto de técnicas agresivas y falta de formación. Sin embargo, hoy queremos explicarte, desde la anatomía y la honestidad, por qué la maderoterapia bien hecha NO debe ser una tortura, sino una terapia.
El mito de «Si no duele, no hace efecto»
Durante décadas, la industria estética nos vendió la idea de que «para presumir hay que sufrir». Se creía que, cuanto más fuerte se masajeaba la grasa, antes desaparecía. Esto es un error fisiológico grave.
Cuando el cuerpo siente un dolor agudo y constante (maderoterapia dolor), el cerebro libera cortisol, la hormona del estrés. El cortisol hace que el cuerpo entre en «modo defensa», provocando inflamación y, curiosamente, favoreciendo la retención de grasa y líquidos. Es decir: si sufres demasiado en la camilla, estás boicoteando tu propio resultado.
Hiperemia vs. Hematoma: Aprende a leer las señales de tu piel
Para saber si un tratamiento está bien ejecutado, debes distinguir entre dos reacciones de la piel que a menudo se confunden:
1. La Hiperemia (La señal positiva)
Es cuando la piel se pone roja y sientes una sensación de calor intenso en la zona tratada.
- ¿Por qué pasa? Es señal de que hemos aumentado el riego sanguíneo. La sangre acude a la zona, oxigenando el tejido y preparando la grasa para ser drenada.
- ¿Es buena? Sí, es necesaria e imprescindible para que el tratamiento funcione.
2. El Hematoma o Moratón (La señal negativa)
Es la rotura de capilares sanguíneos que provoca manchas moradas, verdes o negras (maderoterapia moretones).
- ¿Por qué pasa? Ocurre cuando se aplica una fuerza desmedida que aplasta los vasos sanguíneos contra el hueso o el músculo, o cuando se utilizan instrumentos mal pulidos.
- ¿Es buena? No. Un moratón es una lesión. El cuerpo tendrá que gastar energía en «reparar» ese golpe en lugar de eliminar la celulitis.
Nota importante: En personas con fragilidad capilar extrema, puede aparecer algún pequeño hematoma puntual (microrrotura), pero nunca debe ser la norma ni extenderse por toda la pierna.
¿Qué debo sentir realmente durante la sesión?
En nuestro centro en Valencia, la experiencia se aleja del dolor y se acerca a la «molestia gustosa».
- En zonas con mucha celulitis: Al pasar el rodillo o la copa, puedes notar una sensibilidad alta o una fricción intensa. Es similar a cuando te masajean una contractura en la espalda: molesta, pero sientes que «te está aliviando».
- Sensación de agujetas: Al día siguiente, es normal sentir el cuerpo como si hubieras hecho una clase intensa de gimnasio. Esto significa que hemos activado la musculatura y el tejido.
Nuestra Promesa: Adaptación y Respeto
La clave para evitar el dolor no es mágica, es técnica. En nuestro protocolo seguimos tres reglas de oro:
- Diagnóstico de Sensibilidad: Antes de empezar, evaluamos tu umbral de dolor y el estado de tu sistema circulatorio.
- Presión Progresiva: Nunca empezamos al 100%. Preparamos el tejido poco a poco para que acepte la madera sin agredirse.
- Instrumentos Ergonómicos: Nuestras herramientas están perfectamente lijadas y diseñadas para rodar, no para raspar ni golpear.
Conclusión: No dejes que el miedo te impida disfrutar de los beneficios de esta técnica milenaria. La maderoterapia no tiene por qué ser una batalla contra tu cuerpo, sino una alianza con él.
¿Quieres probar una sesión donde priorizamos tu bienestar y resultados sin sufrimiento? Reserva con nosotros y descubre la versión amable (y efectiva) de la madera, también puedes aprender a practicar maderoterapia