¿Cuánto cuesta un curso de masajes en Valencia? Precios reales, sin letra pequeña

Mira, voy a hacer algo raro en este sector: decirte lo que cuesta antes de pedirte el teléfono.

Haz la prueba tú mismo. Busca «curso de masaje en Valencia» y entra en las cinco primeras webs que te salgan. En cuatro vas a encontrar exactamente lo mismo: un formulario muy mono, un «déjanos tus datos y te informamos sin compromiso» y ni un número por ninguna parte.

¿Y qué información te van a enviar? El precio. Que ya lo tienen escrito desde hace meses en una hoja de cálculo.

Entonces, ¿por qué no lo ponen en la web?

Porque el precio filtra. Y ellos no quieren que filtre. Quieren tu móvil, quieren que les cojas la llamada y quieren contártelo «en el contexto adecuado». O sea, convencerte antes de que veas la cifra.

No te digo que sean unos sinvergüenzas. Es una técnica de venta, se usa en medio mundo y funciona. Te digo que a mí no me gusta y que aquí no la gastamos.

Si el precio te espanta, mejor que te espante hoy que después de tres llamadas, una visita y un café.

Ahí van los números.

Los precios, tal cual

Formación completa (de cero a poder trabajar)

FormaciónPrecio
Quiromasaje — programa NewTemps1.025 €
Osteopatía (formación larga)1.550 €

Especializaciones (cuando ya tienes base y quieres ir a más)

FormaciónPrecio
Terapia Manual Superior1.350 €
Punción seca450 €

Monográficos (una técnica concreta, en poco tiempo)

FormaciónPrecio
Maderoterapia350 €
Reflexología podal350 € (reserva de 100 €)
Kobido175 €
Vendaje neuromuscular150 €

Este es el precio actual publicado. Míralo siempre actualizado en la página de cada curso, que los precios se mueven con los años y un artículo se queda quieto.

Y fíjate en una cosa antes de seguir: el curso que te convierte en masajista, el de quiromasaje, son 1.025 euros. Guarda ese número, que ahora vuelvo a él.

Lo que cuesta de verdad intentarlo

A ver, te voy a quitar de la cabeza la pregunta de si 1.025 euros es mucho o poco. Así, sola, esa cifra no significa nada. Un número solo no dice nada; comparado, lo dice todo.

Imagínate que lo tuyo, tu ilusión desde crío, es ser tornero-fresador. Para gustos, colores.

Pues es sencillo: haces el módulo de formación profesional. Dos años. Todas las mañanas, de lunes a viernes.

Y cuando terminas, solamente te queda alquilar o comprar una nave en un polígono, comprarte un torno y una fresa de control numérico, sacarte los permisos y hacer estocaje de material.

Traducción: dos años de tu vida sin producir un euro y una inversión de 100.000 euros como mínimo. Y tirando por lo bajo.

Si haces esa apuesta, la tienes que tener MUY clara. Te juegas una pasta.

¿Que me he ido a un ejemplo extremo? Vale, bajemos el listón. Electricista.

Necesitas el módulo, las licencias, una furgoneta y por lo menos un empleado, porque en electricidad hay un montón de cosas que no puedes hacer solo. No son cien mil euros, pero también es una movidilla.

Y ahora tú, que quieres ser masajista.

Cuatro meses. Un par de días por semana. Poco más de mil euros.

Léelo otra vez, que se lee en dos segundos y se entiende en dos días.

No conozco otra profesión en la que puedas cambiar de vida por el precio de un móvil de gama alta y unos meses de tardes. Ninguna. La puerta de entrada al masaje es, con diferencia, la más barata que hay para cambiar de oficio.

¿Que si sale a cuenta? Los números de lo que se gana con esto no te los voy a soltar aquí de memoria, que ya los tengo escritos y con cifras reales en cuánto gana un masajista en España. Léelo con calma, que ahí está la otra mitad de la cuenta.

La trampa de la puerta barata

Y ahora la parte que a lo mejor no te apetece leer.

Que la entrada sea barata es buenísimo. Y es un problema.

Porque como intentarlo cuesta poco, hay muchísima gente que no lo intenta de verdad. Hace la formación «por conocer más», «por ver si me gusta», y después ya si eso vamos viendo.

Llevo décadas viendo empezar a gente en esto —unas seiscientas personas, por ahí— y me he dado cuenta de una cosa que da para un artículo entero: la gente no fracasa, la gente no lo intenta realmente. Te lo dice uno que empezó compaginando el masaje con el turno de noche de un Burger King, y que aun así tenía clarísimo cuál de los dos trabajos era «el extra».

Así que el precio de verdad no son 1.025 euros. El precio de verdad es lo que sueltas: horas, comodidad, el «ya veré». Para alcanzar la profesión siempre has de soltar algo.

Y te cuento un secreto: cuanto más te pida el masaje, más te dará.

Cómo se paga

Sencillo y sin misterio.

Una reserva para guardarte la plaza y el resto fraccionado.

Sin financieras. Sin intereses escondidos. Sin firmar nada con un banco ni meterte en un préstamo al consumo por hacer un curso.

El detalle exacto (cuánto de reserva y en cuántas partes se reparte el resto) depende de la formación, así que pregúntanoslo directamente por WhatsApp y te lo decimos en dos líneas. Sin llamada de ventas, sin «cuéntame tu caso».

Qué incluye el precio y qué no

Incluye lo que tiene que incluir: las clases presenciales, con un profesor delante y manos encima, las prácticas con tus compañeros y el material de estudio del curso. Las camillas las pone el centro; no tienes que aparecer el primer día con una debajo del brazo.

De hecho, comprarte camilla al empezar es de los errores más caros y más comunes. Ya llegará el momento, y cuando llegue te diremos qué mirar. Antes, no.

Lo que no incluye es lo obvio: tu ropa cómoda, tus desplazamientos y las cosillas que quieras tener en casa para practicar. Poca broma más.

Y lo que tampoco incluye es magia. Un curso te da el oficio en las manos. Vivir de ello depende de que después le des espacio, horas y cabeza.

Cuatro preguntas que me hacen siempre

¿Hay becas? No. Somos una escuela privada y no manejamos becas ni subvenciones. Lo que sí tenemos es el fraccionamiento, que para la mayoría resuelve mejor el problema.

¿Puedo pagarlo a plazos? Sí. Reserva de plaza y el resto repartido, sin financiera de por medio. Pregúntanos el detalle de tu formación.

¿Hay costes ocultos? No. El precio que ves en la página del curso es el que pagas. Si en algún momento hubiera algo aparte, te lo diríamos antes de que soltaras un euro, no después.

¿Y si empiezo y veo que no es lo mío? Pasa, y no eres el primero. Pero antes de decidirlo, pregúntate una cosa: ¿no es lo tuyo, o es que no le has dado espacio? Son cosas muy distintas. Si aun así lo tienes claro, habla con nosotros y lo miramos; preferimos hablarlo de frente que hacer como que no existe.

Ahí tienes los números, sin letra pequeña y sin pedirte el teléfono.

Si quieres ver cada formación por dentro, aquí las tienes todas: cursos de masaje en Valencia.

Pere Mompó.

PD: Si después de leer esto lo que te frena es el dinero, dímelo y hablamos. Si lo que te frena es la apuesta, léete otra vez la parte del tornero-fresador.