Mira, te voy a confesar algo raro para alguien que vive de esto: durante años el drenaje linfático no me gustaba.
Me parecía lento, suave, poco «masaje». Hasta que un día, en una sesión de osteopatía, me encontré una espalda con tanto edema que no podía hacer la técnica que necesitaba. Ese día hice drenaje. Y ese día mi cabeza hizo clic.
Llevo unos 25 años de camilla y tengo un centro en Benimaclet, en Valencia. Del drenaje linfático he visto lo que hace, lo que no hace y lo que la gente cree que hace. Como cada vez me llegan más preguntas (algunas muy raras, luego te cuento), lo pongo todo aquí. Sin adornos.
Para qué sirve el drenaje linfático
A ver, lo primero. El drenaje linfático manual no es un masaje. Ahí no se amasa nada.
Es una técnica de manos muy suave y muy rítmica que acompaña a la linfa, el líquido que se acumula entre los tejidos, hacia donde el cuerpo la recoge. Se parece más a acompañar el agua hacia el desagüe que a escurrir una esponja.
¿Y para qué lo pide la gente? Para esto:
- Retención de líquidos y esa sensación de hinchazón que no se va con nada.
- Piernas pesadas, sobre todo al final del día o con el calor.
- Después de una operación, cuando el cirujano lo indica. Aquí mandan ellos, no nosotros.
- Embarazo (a partir del segundo trimestre y con el permiso de tu médico o matrona), para aliviar piernas y pies.
- Relajarse. Suena raro, pero el drenaje activa el sistema parasimpático y la gente se queda como un flan. Hay quien viene solo por eso.
Te cuento un caso real. Elena, 63 años, clienta mía. Tenía un viaje con sus amigas de toda la vida que se había pospuesto una y otra vez (dos años antes, a un par de meses de irse, falleció una de ellas). Por fin tenían fecha. Y la pierna derecha de Elena se hinchaba cada vez más: le costaba caminar, se cansaba enseguida y tenía miedo de ser una carga.
Empezamos a hacerle drenaje. Fue un trabajo intenso, pero mejoró. Y se fue de viaje con sus amigas.
Cuando pasan estas cosas pienso que tengo el mejor trabajo del mundo. No falla.
Si quieres el detalle de cada cosa, ya escribí sobre los cinco beneficios del drenaje linfático que más veo en la camilla.
Para qué NO sirve (y aquí me mojo)
Ahora la parte que en muchos sitios no te dirán, porque vende menos.
- No adelgaza. Puedes bajar volumen si retenías líquido, y la ropa te irá mejor. Pero líquido no es grasa.
- No elimina grasa. Ni la «moviliza», ni la «rompe», ni ninguna de esas palabras bonitas. Eso, con las manos, no existe.
- No es un descontracturante. Si vienes con el cuello hecho un nudo y te hago drenaje, saldrás relajado y con el nudo igual. Para eso hay otras cosas.
- No arregla enfermedades. Ayuda al cuerpo a mover líquido. Nada más, y nada menos.
- No hace milagros. Ni en una sesión ni en diez. Si alguien te promete resultados, sal corriendo (y con las piernas ligeras, ya que estás).
Que una técnica no lo haga todo no es un defecto. Es lo que la hace seria.
¿Gotas de drenaje linfático? Aclaremos esto
Esto es lo raro que te decía. Cada vez me llegan más preguntas del tipo «para qué sirven las gotas de drenaje linfático», «dónde las compro», «cómo se toman».
Te lo digo claro: no tengo ni idea, y no es mi trabajo tenerla.
El drenaje linfático es una técnica manual. Se hace con las manos, sobre la piel, con un ritmo y una presión concretos. Punto. Que un producto en gotas se venda con ese nombre no lo convierte en drenaje linfático: es otra cosa con un nombre prestado.
¿Y funcionan esas gotas? No lo sé, y no voy a opinar de suplementos. Somos masajistas, no somos sanitarios, y no vamos a jugar a serlo. Si tienes un diagnóstico o estás tomando algo, con quien tienes que hablar es con tu médico o tu farmacéutico. No conmigo.
Lo que sí te puedo decir es que nadie me ha traído nunca a la camilla unas gotas que sustituyan a una hora de manos.
Drenaje linfático casero: qué puedes hacer en casa
Me preguntan mucho por el «drenaje linfático casero». Siento fastidiar la búsqueda: en casa no te vas a hacer un drenaje de verdad. Pero sí puedes ayudar a tu cuerpo, y bastante.
Camina. El sistema linfático no tiene bomba propia: se mueve cuando tú te mueves, y media hora al día hace más que cualquier crema. Y bebe agua. Parece contradictorio con «retener líquidos», pero no lo es: un cuerpo bien hidratado suelta mejor.
Luego, tres cosas más:
- Piernas en alto. Diez o quince minutos tumbado, con las piernas por encima del corazón. La gravedad trabaja gratis.
- Respira con la barriga. Respiración diafragmática lenta, unas cuantas veces al día. El diafragma es una de las mejores bombas que tiene la linfa.
- Automasaje suave, siempre hacia el tronco. Con la mano plana, casi sin apretar, del pie a la rodilla y de la rodilla a la ingle. Si aprietas, te lo cargas: la linfa va justo debajo de la piel, no en el músculo.
Sin promesas. Esto no sustituye a nada, pero suma.
Cuándo NO te vamos a hacer un drenaje
Y esto también hay que decirlo, aunque signifique perder una reserva.
No hacemos drenaje si tienes una infección activa, fiebre, una trombosis o sospecha de tenerla, una insuficiencia cardíaca descompensada, un problema de riñón sin controlar o heridas abiertas o piel dañada en la zona. Tampoco en el primer trimestre de embarazo, ni si estás en un proceso oncológico y tu médico no te ha dado el visto bueno.
No es por cubrirnos. Es porque mover líquido en un cuerpo que no está para moverlo es una mala idea, y yo no quiero ser el que la tenga.
Si tienes dudas sobre tu caso, pregúntanos antes de reservar. Preferimos decirte que no por WhatsApp que decírtelo con la camilla ya preparada.
Cómo es una sesión en el Centre Mompó
Sesión de 60 minutos. La primera la hago yo, y empieza con una valoración entera: qué te pasa, desde cuándo, qué te ha dicho tu médico si has ido, qué buscas. Miro, toco, pregunto. Y a partir de ahí decidimos juntos si el drenaje es lo que necesitas o te conviene otra cosa.
Si es lo tuyo, te lo hago. Si no, te lo digo. (Sí, a veces mando gente a casa. No es la mejor estrategia de ventas, lo sé.)
Esa primera sesión conmigo, de 60 minutos y sin compromiso, son 60 €. Si sigues, las sesiones de seguimiento (45 minutos, con mi equipo) son 50 € cada una, y con un plan sale más barato. Los precios exactos, sin sorpresas, los tienes en la página de reservas. Puedes reservar online tu sesión de drenaje linfático en Valencia o escribirnos por WhatsApp al 625 186 335. Estamos en Benimaclet.
Y si lo que te apetece es otro tipo de sesión, en todo lo que hacemos en el centro lo tienes junto.
Preguntas rápidas
¿Cuántas sesiones necesito?
Depende de lo que tengas. Para piernas cansadas, con una o dos ya notas la diferencia. Para un edema de verdad hacen falta varias seguidas. Te lo digo en la primera, sin venderte un bono.
¿Duele?
No. Si duele, no es drenaje. Es de las técnicas más suaves que existen: mucha gente se duerme.
¿Sirve para adelgazar?
No. Puedes perder volumen de líquido, pero no grasa. Si te lo venden como adelgazante, desconfía.
¿Puedo hacerlo embarazada?
Sí, si tu médico o matrona están de acuerdo. Dínoslo al reservar y adaptamos la sesión.
¿Cada cuánto?
Si es por un edema, al principio seguidas y luego espaciando. Si es por mantenimiento o para relajarte, cuando lo notes. Lo marcamos juntos en la primera sesión.
¿Es lo mismo que la presoterapia?
No. La presoterapia son unas botas que se hinchan y aprietan por tramos. Puede ayudar, pero no valora, no adapta, no siente. Una máquina aprieta; una mano escucha.
Si has llegado hasta aquí, ya sabes más de drenaje linfático que mucha gente que lo vende.
Pere Mompó
PD: Si eres masajista y lo que quieres no es recibirlo sino aprender a hacerlo, tengo un curso de drenaje linfático manual para profesionales. Pero eso es otra historia.