Te lo digo ya, sin rodeos: si te vas a dedicar al masaje a la larga, el drenaje linfático vale la pena y deberías pasar por él. ¿Cuándo? Cuando ya tengas la base de masaje hecha y, a poder ser, con tiempo de tenerlo listo antes de la primavera. Si es tu primera formación o eres de esas personas que no paran quietas, plantéatelo dos veces.
Ahora te explico el porqué. (Esto lo conté en el podcast Ser masajista, pero te lo dejo por escrito.)
Mira, parece que vamos coleccionando cursos como si fueran sellos. Y no tiene que ser así. Las formaciones que hagas tienen que ser las que más te aporten según el tipo de masajista que eres, porque cada uno de nosotros es único en el masaje que hace.
Qué es el drenaje (y qué no es)
El drenaje linfático sirve para mejorar los edemas. ¿Y qué es un edema? Una hinchazón. Seguro que haciendo masaje te has encontrado gente con las piernas o los brazos hinchados, y muchas veces una pierna, un brazo, media cara o medio torso más hinchado que el otro. Y además más blanduzco, como fofo cuando lo tocas.
Ahí es donde entra el drenaje.
Ojo, no hablamos de piernas hinchadas de sangre. Hablamos de linfa, que es otro líquido, con otros principios de funcionamiento. Si quieres el detalle de para qué sirve el drenaje linfático, lo tienes explicado aparte.
Y lo que a mí más me alucina: se ve. En un masaje la gente te dice «qué a gusto, ya no me duele», maravilloso. Pero ver cómo un pie, una pierna o una cara se deshincha como si fuera un globo, desde la primera sesión, es otra cosa.
Por qué cuesta aprenderlo
No es fácil. A mí, como profesor, me exige más un día enseñando drenaje que un día enseñando osteopatía. La mecánica es muy diferente a lo que estamos acostumbrados.
Pero tiene una particularidad: lo difícil son cuatro conceptos. Cuatro. Son barreras que cuestan de romper, y una vez las rompes, todo va rodado.
¿Dónde se atasca la gente? En el ritmo. El masajista viene acelerado, acostumbrado a mover mucho las manos, a ser mecánico, a apretar. Y el drenaje te pide control, precisión y un ritmo muy suave. Lo digo tal cual: «el drenaje linfático no es oposición, el drenaje linfático es control, respiración, tranquilidad, calma».
A la gente nervioseta le cuesta. Y a la vez le aporta un montón, porque le da ese control que muchas veces nos falta.
Cambia el chip
Si vienes del masaje, hay cosas que cambian. En el masaje trabajas sobre los músculos y sobre la sangre; aquí trabajas sobre la linfa, y las direcciones cambian. No se usan aceites ni cremas. Hay un orden que tiene que ser el que tiene que ser, mientras que un masaje lo puedes empezar por donde te dé la gana. Y en el masaje puedes apretar, ser intenso, incluso generar alguna molestia. En el drenaje, nunca. Es súper suave.
Y además de reducir el edema, tiene un poder relajante increíble. La gente que viene súper activa, nerviosa, sale de otra manera. Puede ir bien para varices, fibromialgia, acné, celulitis, piernas cansadas, algunos tipos de migrañas, artrosis, hematomas. Muchas cositas.
Vodder, Leduc, Földi, Godoy
Me llama gente y me pregunta: ¿hacemos Vodder? ¿Leduc? ¿Cuál? Hay varios métodos y todos funcionan. Yo los agrupo en dos.
Por un lado, Vodder y Leduc: drenaje linfático manual, con las manos. La diferencia principal es que en Leduc sí hay una compresión y una presión sobre los ganglios que en Vodder no es tanto. Vodder es el más conocido y el que más se hace. ¿Por qué? Porque funciona y, dentro de lo que es el drenaje, no es tan complejo.
Por otro lado, Földi y Godoy, que por lo que sé basan buena parte de su trabajo en elementos de compresión, vendajes. Te lo digo con honestidad: yo conozco Vodder; los otros, de oídas. (Aunque nosotros también enseñamos vendaje neuromuscular aplicado al drenaje.)
Yo te recomiendo Vodder. Es el que conozco, el que en consulta me funciona súper bien y el que enseño en el curso de drenaje linfático manual del Centre Mompó.
Para quién no es (o no todavía)
Si haces masaje deportivo, intenso, y eres una persona muy nerviosa, muy activa, de las que siempre están pensando… puedes hacer la formación como terapia para ti. Pero si de naturaleza eres de esas personas que no paran, mi consejo es que no la hagas. No eres tú. Lo pasarías mal luego haciéndolo, aunque te aportaría mucho.
Y luego está la otra: «Pere, no he hecho nada en este mundo, ningún curso, y voy a empezar por drenaje». Hijo, hija, chaval, chavala: plantéatelo. Como inicio, puede ser; muchas veces tengo gente para la que es su primera formación. Pero si tu idea es empezar tu carrera para ser masajista, mi recomendación es que no empieces por aquí.
¿Por qué? Porque el drenaje no es masaje. No es representativo de lo que vas a hacer la mayor parte del tiempo, salvo que te dediques en exclusiva y enfoques toda tu marca personal al drenaje, que se puede. Pero la mayoría de la gente no es así. Empieza por un programa de masaje, ten claro qué tipo de masajista quieres ser y luego enfócate.
Cuándo sí
El drenaje es un complemento a tu consulta de masaje, así que lo puedes hacer en cualquier momento. Pero si me pides el ideal: tenlo para marzo o abril. Empieza la primavera, la gente empieza a tener la necesidad de mejorar su estética, y en verano, con el calor, las piernas hinchan más. Hay mucha más demanda. Acabas la formación y estás preparado justo para venderlo.
Y luego la reflexión de fondo. Para mí, quien se dedique a esto a la larga tiene varias cosas que debería saber: masaje, imprescindible; drenaje, importantísimo; puntos gatillo y vendaje, que da igual si te dedicas a estética o a terapia. Lo tengo claro: «cualquier persona que se quiera dedicar a esto a la larga, debería de pasar por este programa».
La terapia manual superior, en cambio, solo te interesa si tu intención es terapia. El drenaje te aporta para las dos: te viene alguien con un edema y le ayudas; lo quieres usar para estética y te aporta. Para cualquier esteticista, súper bien. Y para quien trabaja con maderoterapia es un complemento brutal, pero brutal.
Entonces, ¿vale la pena?
Mira cuál es tu situación. ¿Soy una persona muy activa, muy nerviosa? ¿Es mi primera formación? ¿Ya tengo la base y quiero darle más juego a mi consulta?
Si estás en el tercer caso, no lo dudes: es de las inversiones que más te van a devolver, y el curso de drenaje te espera. Y si no lo tienes claro, entra en centremompo.es y dame un toque. Mi trabajo es escucharte, entender tu contexto y ayudarte a tomar la mejor decisión para ti.
Pere Mompó.