Ver la primera parte de su historia

Después de unos años, y conseguir hacer realidad su sueño, dedicarse al mundo del masaje, Eva es feliz.

Es una mujer independiente, le gusta la naturaleza y las cosas sencillas, como pasear por la Devesa del Saler excepto cuando Ron, su pequeño Terrier de 2 años se va corriendo y se pierde. Qué mal rato le hace pasar a veces! 

Otro aspecto de su vida es que le gusta ayudar a los demás.

 

Por ese motivo, además de que ya estaba quemada de trabajar en el restaurante del amigo de su padre, “La esquina” que está cerca de Justo y pastor, decidió realizar un curso de masaje en el 2018.

Las cosas cambiaron, no sin esfuerzo (aunque a eso ya está acostumbrada) poco a poco a mejor, fue haciendo masajes, al principio en su casa, con  su pequeña camilla azul. 

Esa camilla azul cuántas alegrías le ha dado estos 4 años, aunque ya le toca una jubilación y está pensado en comprarse una eléctrica. 

 

No lo hace porque no sabe si tendrá espacio, además a veces cuando tiene visita de su amiga Lucia, que suele venir de Barcelona a un Máster una vez al mes, la pliega y tira un colchón al suelo, pero ya lo necesita.

 

Lucia tendrá que irse al sofá piensa 

Todo se aceleró cuando consiguió trabajo de masajista en un Spa, el del hotel que está delante del mercado central.

Aunque tenía muchas horas muertas, le compensaba bastante, más lo que hacía en casa, poco a poco y cada vez más tenía más clientes.

 

Eva está contenta, no sin esfuerzo, ha conseguido un sueño que cuando se lo planteó parecía inalcanzable: Trabajar de masajista. 

Eva lo ha conseguido.

La vida, en definitiva, le va bien, al final piensa, que es feliz, ya que hace lo que quiere, dedicarse a hacer masajes, a su pareja, familia y a su perro. 

Nos complicamos la vida mucho, piensa.

Pero después aparece otra inquietud, muchas de las personas que atiende, le preguntan cosas, y vienen con problemas que no es capaz de solucionar, de informar, de asistir. Como Juan.

Juan viene a hacerse masajes con Eva una vez al mes, desde hace dos años, y hace dos meses, le dijo que “le dió un tirón” en el cuello que no se le va, le dijo a Juan que fuera al medico, pero le dieron antiinflamatorios y no ha mejorado.

 

A Eva le gustaría ayudarlo de alguna forma, por eso motivada por el tema de Juan, empezó a buscar información por la red, pronto se dió cuenta de que necesitaba una guía, a alguien que le dijera cómo ayudar a Juan, uno de sus primeros clientes que se ha convertido en amigo. 

Y ella se propuso ser feliz ayudando a los demás, cada vez, estas inquietudes aumentan. Además, ella no puede aceptar no poder atender bien a sus clientes.

Después de valorar varias opciones,  encontró una formación que le podría apañar: El curso de Terapia Manual Superior

 

Eva hizo la formación y consiguió ayudar a Juan.

Ayudó a Sofía con su lumbar, a Javi con su tobillo, a Rocio con su rodilla y a Neus, con su problema de conciliación de sueño.

Y luego vino, Marc, Andreu, Pepe, Lucas, Pere, Sandra, Lluís…

 

Si quieres ser como Eva y ayudar a tus clientes presentes y futuros, descárgate el pdf de la formación.

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